Ayer celebramos una nueva reserva.
Y aprovecho para decir algo que a veces incomoda: La colaboración es la base real del negocio inmobiliario.
No la competencia. No el “este cliente es mío”.
No retrasar visitas.
No compartir la información a medias.
No jugar a ver quién se cuelga la medalla.
Cuando los profesionales comparten bien, responden rápido y entienden que el objetivo es cerrar operaciones, no alimentar egos, el mercado fluye.
El cliente gana.
La operación se acelera. Y todos crecemos.
Pero cuando se retienen datos, se bloquean agendas o se compite mal… lo único que se consigue es fricción y oportunidades perdidas.
Por eso valoro tanto trabajar con colaboradores estratégicos que entienden esto como mi compañera Mery de Hormicasa, en este caso concreto.
Porque en inmobiliaria, o colaboramos… o nos estorbamos.
Y yo lo tengo claro.
La pregunta es… ¿Queremos ser el profesional que aporta soluciones… o el cuñado que solo aporta ruido?

