Vender casas diciendo “luminoso” es como ponerle corbata a una croqueta.
No la hace elegante.
La hace sospechosa.
Nadie compra 197 metros cuadrados. Compra entrar por la puerta y pensar:
“Por fin.”
Compra desayunar en esa terraza.
Compra que su hijo tenga habitación.
Compra trabajar sin tener la impresora encima de la tostadora.
Por eso muchos anuncios inmobiliarios no venden.
Porque parecen escritos por un notario con resaca:
“Excelente ubicación.”
“Muchas posibilidades.”
“Gran oportunidad.”
Eso no se imagina.
Eso no emociona.
Eso no mueve a nadie del sofá.
No vendas CARACTERÍSTICAS.
VENDE LA VIDA QUE PASA DENTRO.
Si tienes un piso que no se vende, quizá no le falten visitas.
Quizá le sobren frases de cuñado.
Escribe “CASA” y te digo por dónde empezaría.

